El destacado traumatólogo de Clínica MEDS, doctor Ariel Valle, alcanzó la cumbre del monte Fickenscher en los Andes Centrales, junto con Abraham Bittelman.
Es un apasionado del montañismo, deporte al que se dedica desde niño y cada vez que puede se escapa a subir cerros. Ha realizado expediciones complejas, como el primer ascenso del monte escondido en Campos de Hielo sur, cruce de campos de hielo Norte y cerros de altura más clásicos como Aconcagua y Ojos del Salado, entre otros.
"El Fickenscher es un cerro de alrededor de 5.400 metros, cercano a Santiago y bastante ignorado, pero esta montaña tenía un atractivo especial para nosotros", señala el traumatólogo, doctor Ariel Valle.
¿Qué lo hacía diferente a otras?
Primero, es un cerro con mucho hielo, lagunas congeladas y "seracs" o bloques de hielo, y lo segundo es que la mayoría de los cerros de la zona central tienen cientos de ascensiones, con rutas establecidas en mapas, libros y páginas como "andeshandbook". En cambio el Fickenscher es un cerro muy poco visitado, su ruta natural pasa por terrenos mineros, quienes no permiten el paso a montañistas, su otro acceso es por el cajón de Olivares, pero el glaciar que se usaba para subir ha retrocedido mucho y está muy fragmentado. Se nos ocurrió intentar el cerro por la ruta "ilógica" subiendo el Plomo, porteando el equipo hasta su cumbre a 5.450 mt en 2 oportunidades y luego bajar y cruzar el glaciar Esmeralda y desde ahí intentar el cerro. Además, en el regreso ascendimos el "Parsifal" un "brazo" del plomo con una vista maravillosa al cerro Altar y Paloma. Solo 10 expediciones habían alcanzado su cumbre y hace años que no se lograban nuevas ascensiones.
¿El tiempo los acompañó?
Afortunadamente tuvimos buen tiempo, en la noche la temperatura baja a los 12 o 15 grados bajo cero, así que todo se congela. Pero tuvimos suerte, el día de cumbre el clima fue espectacular.
¿Qué desafío viene ahora?
Chile es un paraíso para los montañistas y quedan muchas montañas interesantes para intentar. Por lo pronto está planeado el volcán Maipo que debería ser fácil, salvo por los accesos que son muy burocráticos y quién sabe, tal vez empezar a preparar el ascenso al Juncal que ya es un cerro mayor.
¿Qué es lo más duro de un ascenso?
Yo creo que el aspecto mental. Uno siempre va pensando..."quien me mando acá" o "¡pensar que podría estar tomándome un pisco sour en la playa! El lado bueno es que existe una desconexión total del trabajo y de las preocupaciones diarias, además, la sensación de caminar en un glaciar o un filo es increíble. Cualquiera que haya subido un cerro grande o chico sabe lo que se siente.
Asumo que llevaban algún teléfono satelital, la desconexión no puede ser total en caso de dificultad.
En este viaje llevamos un teléfono satelital de una compañía médica: Remoto. Quienes entregan colaboración médica y facilitan eventuales rescates.
¿Algo especial que destacar?
En la cima encontramos el libro de cumbre, con el relato de las expediciones previas, muy deteriorado y apenas legible. Habían sido 10 expediciones en total. No estaba muy clara la fecha de la primera, la segunda data de 1965 por J. Ambrus y la más reciente había sido en 1998, por Claudio Gálvez. Lamentablemente costaba leer las rutas y relatos de muchos de ellos.