Esta lesión del hombro tiene causas desconocidas, aunque existe la certeza de que no ocurre por la realización de actividad física.
Causas I Síntomas I Tratamiento I Prevención
Los principales síntomas son dolores que se pueden dividir en una fase aguda y una fase crónica. En la primera el dolor es fuerte y puede llegar a despertar a la persona durante la noche. Es un dolor que no está relacionado con los movimientos, es decir, un paciente puede estar en reposo absoluto y presentar igual un dolor muy agudo.
En la fase crónica, en tanto, la calcificación ya está más formada y se producen dolores con los movimientos, porque ocurre un pellizcamiento (la calcificación topa con las partes óseas del hombro y ese efecto mecánico produce el dolor).
Esta puede afectar ambos hombros en un 10 a un 30 % de los pacientes.
Se puede realizar una radiografía, con la que se verá si hay una calcificación del tendón, siempre y cuando sea aparente o una macro calcificación.
Si es una micro calcificación el diagnóstico se hace más detenidamente con una ecografía, examen que es operador dependiente, es decir, depende de una persona y de su capacidad técnica para hacer el diagnóstico.
También existe la opción de hacer una resonancia magnética, pero si una ecografía está en buenas manos tiene mayor probabilidad de llegar a un buen diagnóstico.
El tratamiento es principalmente médico, incluso las cifras indican que el 70% de los pacientes responde de buena manera a éste.
Por otra parte, se sabe que es una enfermedad autolimitada, se ha visto que si se deja en el tiempo ésta puede involucionar sin tratamiento. Eso sí, esto ocurre en un tiempo no determinado, y el paciente durante este período siente mucho dolor e impotencia funcional.
En este tratamiento médico lo primero que hay que hacer es aplacar el dolor, ya sea con analgésicos o con técnicas locales (kinesiología, fisioterapia, hielo y ejercicios de elongación, entre otros). Por otra parte, cuando el dolor es muy agudo, se pueden realizar infiltraciones en el hombro. Para eso se ubica ecográficamente la calcificación y se realiza un lavado, para luego colocar un anestésico en esa zona junto a un antiinflamatorio (corticoide), teniendo siempre en cuenta de que no se realice daño al tendón, es por ello que bajo visión ecográfica se mejora la efectividad del tratamiento.
En la fase más crónica también se basa el tratamiento en analgésicos y kinesiología para bajar la inflamación local y aumentar el rango de movilidad y disminuir el efecto mecánico de la calcificación que se habló con anterioridad. Acá se pueden usar técnicas antiinflamatorias locales como las ondas de choque, que son las mismas que se usan para disolver los cálculos renales. Éstas son golpes o explosiones que se producen mediante una onda acústica de alto a nivel sobre las calcificaciones y su objetivo es destruir o desinflamar las calcificaciones, además de crear un tejido nuevo que ayuda a la reparación del tendón.
También está la posibilidad de cirugía, método que se usa principalmente en el 30% de los pacientes que no responden al tratamiento médico. Ésta consiste en un tratamiento de tipo artroscópico mínimamente invasivo del hombro en el que se hacen pequeñas incisiones en la articulación, se introduce una cámara, la calcificación se ubica mediante triangulación, o ya sea bajo rayos x o por ecografía, y mediante instrumentos motorizados, de menos de 5 milímetros de grosor, se intenta sacar esta calcificación sin destruir el tejido vital, que sería el tejido del manguito rotador que esté indemne.
La cirugía, en manos experimentadas, puede durar aproximadamente unos 70 minutos.
Si no se conoce la causa de esta lesión, difícilmente se puede saber cómo prevenirla en su totalidad, pero se ha visto que en pacientes que realizan actividades deportivas no tiene mayor incidencia, en el sentido de que no se sabe si es un factor protector en sí, pero se puede decir que hacer actividades controladas de la extremidad superior no involucra una mayor incidencia en esta patología.